ALGUNOS TERMINOS RELACIONADOS AL VINO
Cepa
Anteriormente he mencionado las cepas, cuando hable de los vinos genéricos y los Varietales. Pero la definición correcta es la siguiente:
1 Tronco de la vid del que brotan los sarmientos; por extensión, toda la planta.
2 Parte del tronco de las plantas que está bajo la tierra unida a la raíz.




Mosto
El mosto es el zumo de la uva que contiene diversos elementos de la uva como pueden ser la piel, las semillas, etc. Se considera al mosto una de las primeras etapas de la preparación del vino.
Taninos
Los taninos son compuestos fenólicos hidrosolubles de sabor áspero y amargo. Suelen acumularse en las raíces y cortezas de plantas y frutos, y están también presentes en sus hojas, aunque en menor proporción. Los taninos se relacionan principalmente con el vino tinto. Están presentes concretamente en el hollejo de la uva y son los responsables de parte de los efectos beneficiosos para la salud que presenta esta bebida. Hoy en día, se sabe que gracias a estas sustancias, cuando se consume vino tinto de forma moderada se puede evitar la aparición de enfermedades cardiovasculares

Sommelier,
Del francés “sommelier” o “sumiller”, como se le conoce en España, es el conocedor de vinos que sugiere a la clientela de cualquier restaurante, el vino apropiado para la ocasión. Tradicionalmente en el Viejo Mundo un sommelier que ha sido certificado profesionalmente se identifica porque porta sobre su pecho una pequeña taza de plata colgada, el tastevin ó catavinos. En Norte América se le conoce como “sommelier” o “wine steward”, y rara vez portan el tastevin.
A diferencia de un enólogo, la función del sommelier es la de analizar los vinos desde la perspectiva del consumidor, de una manera objetiva, sin ninguna atadura al productor.
Maridaje
Mucho se habla hoy en día del maridaje, que no es otra cosa que elegir el vino mas adecuado para una comida. El término proviene, como es más que obvio, de la palabra “maridar”, cuyo significado es “casarse” o “unirse”. El maridaje consiste en la adecuada complementación entre el vino y la comida. Esa unión se consigue a través de los sabores y las texturas.
Lo que se busca con el maridaje entre vinos y comidas, es la exaltación de la experiencia gastronómica, que tiene que ver con muchísimos aromas, sabores, sensaciones. Se busca la combinación que permita degustar con la mayor cantidad de sentidos posibles, (podemos decir que los cinco sentidos, porque una buena comida, acompañada de un buen vino, una buena compañía y una buena música, es una experiencia que los envuelve a todos).
Se supone, y es una de esas cosas aprendidas como lo de la temperatura del vino, que el vino blanco es para acompañar las aves y pescados, el tinto para las carnes rojas, pero la realidad es que se puede experimentar, se puede uno arriesgar a probar una u otra cosa. Hay normas clásicas, pero en general se deben elegir vinos suaves para comidas ligeras, y vinos con más cuerpo para platos mas fuertes en sabor…inclusive podemos elegir vinos dulces para acompañar los postres. No siempre el pescado pide un vino blanco: los pescados con cuerpo van bien con un tinto joven, los que tienen un poco menos piden un rosado y los demas un blanco. Asi, un salmón va bien con un tinto joven, (cuando decimos “joven”, nos referimos a que no tiene muchos años, es lo contrario de un “reserva”).
De lo que se trata, es de crear armonía entre el vino y la comida, que ninguno de los dos sea el protagonista sino que mas bien se complemente el uno al otro, como debe suceder en cualquier pareja, si queremos verlo de esa forma.

Enólogo
Persona que estudia el cultivo de la vid y la elaboración de vinos (enología). Es el responsable, principalmente, de todos los procesos que se realizan en la bodega desde que entra la uva hasta que sale el vino.
La enología (del griego οἶνος “vino” y λόγος “conocimiento”) es la ciencia, técnica y arte de producir vino.
El enólogo es, tradicionalmente, el asesor técnico responsable de dirigir el proceso de elaboración del vino, lo que en inglés se conoce como “winemaker”. El enólogo dirige en la bodega tanto la elaboración, el almacenaje, análisis, conservación, embotellado y comercialización del vino.
Quien realiza la degustación de un vino, para resaltar las características y calidad de éste, es el sommelier
Cata de vinos – El arte de evaluar un vino
Definición La cata es el acto por el cual, según ciertas normas y reglas, se procede al análisis sensorial de los vinos. La misma puede ser:
• Comparativa (relacionando entre si varios vinos)
• A ciegas (ocultando la marca o cualquier otro dato de las etiquetas)
• Vertical (cata de un mismo vino de diferentes añadas)
• Varietal (compara solo vinos de la misma variedad de uva)
La cata se realiza en tres fases:
• Análisis visual: el color, la transparencia, brillo, intensidad, matices del pigmento y formación de burbujas.
• Análisis de los aromas: frutales, florales, herbáceos, tostados y especiados, valorando su limpieza, complejidad e intensidad.
• Análisis de las sensaciones en boca: acidez, impresiones dulces, astringencia dada por los taninos, materia y cuerpo, equilibrio, persistencia de los aromas, etc.
La cata de un vino es mas un arte que una ciencia, puesto que exige una sensibilidad y sutilidad en el lenguaje que transmita de manera excitante una impresión fugaz. La técnica de la cata es fácil de aprender, pero es difícil dominar su arte. Los instrumentos típicos necesarios para una cata son:
Una mesa cubierta de mantel blanco
Una lámpara que provea buena iluminación
Un recipiente para el vino que se descarta (escupe)
Copas deben ser de cristal incoloro y fino y de pie largo, con una boca mas estrecha que su cuerpo (forma “de tulipa”)

Análisis visual
Al descorchar una botella lo primero a analizar es su corcho. Este debe estar ligeramente humedecido por el vino, esto demuestra que la botella se ha guardado siempre inclinada. Al presionar el corcho se debe comprobar su flexibilidad, su aroma y confirmar que solo huele a corcho ligeramente envinado. Cuando el corcho presenta olores fuertes y extraños, puede haber contaminación en el vino. Ante esta sospecha, se debe servir un poco de vino en la copa y comprobar su olor. Si esto no alcanza, se prueba el vino en boca y si no resulta agradable se escupe. Se debe rechazar cualquier botella que tenga el corcho estropeado.
Ya comprobado que el corcho esta en buen estado, se sirve el vino en una copa hasta aproximadamente un tercio de su capacidad. Se agita suavemente y se coloca la copa delante de la luz. Se ve así, si esta limpio, sin sedimentos y aquí es donde se decide si conviene decantar el vino o servirlo directamente.
Al mismo tiempo se vera su brillo, si refleja frente a la luz de manera viva y alegre. Si fuese mate y apagado, mostrara defectos. Si se inclina la copa hacia adelante sobre el mantel blanco, se podrá apreciar la intensidad del color y el matiz del vino.
Los vinos blancos con reflejos verdes o sutilmente dorados son vinos jóvenes, y los que tienen reflejos intensamente dorados o ámbar son viejos (han sido criados en madera o han sido mal conservados).
Los tintos jóvenes son de color violáceo, y a medida que envejecen adquieren tonos cobrizos.
Al agitar la copa nuevamente y con suavidad se comprueba, a trasluz, como se forman las lágrimas del vino. Los vinos ricos en glicerina y los de alto contenido alcohólico derraman lágrimas en la copa.
Cuando se evalúan vinos espumosos, se observa que un buen vino debe tener burbujas diminutas, vivas y de incesante formación. Esta cualidad suele ser una promesa de otras cualidades. Las burbujas suben verticalmente formando un interminable rosario espumoso.
Análisis de los aromas
Esta es la fase mas importante y decisiva de la cata, para comenzar se aproxima la nariz a la copa para comprobar de manera global que no hay aromas desagradables en el vino. No deben detectar olores avinagrados, azufres, ajo, caucho o papel. Por esto, es muy importante vigilar la limpieza de la cristalería que se usa en la cata y secarla al aire, para no confundir los aromas.
Al remover la copa y sosteniéndola por su pie, los aromas del vino se airean, y es este el momento de acercar la nariz intentando reconocer los olores del vino. Los mejores vinos son siempre aromáticos y complejos, y se van abriendo, expanden o aparecen en la copa, haciéndose más expresivos a medida que hacen contacto con el aire.
La primera sensación notable, y la más fácil de explicar es la intensidad aromática. Según la potencia se calificara el vino por su intensidad desde débil hasta desarrollada, pasando por otros adjetivos como neutra, insípida, discreta, cerrada, aromática, abierta, expresiva, fuerte o intensa.
El paso siguiente es observar la limpieza aromática, es decir su nitidez desde la ausencia de defectos.
Una noción más subjetiva que requiere experiencia es observar la armonía de los olores: el vino será desagradable o complejo, pasando por común, simple, fino, severo, elegante, refinado, armonioso y con clase.
Para el final, se realiza el ejercicio más espectacular: la identificación de los matices aromáticos.
Se suele proceder identificando un olor: la frambuesa, la vainilla, la rosa u otros. En esta etapa, se utiliza algún término instantáneo que describa el aroma sin mucha reflexión. Pero cuando no se identifica un aroma preciso se observaran impresiones agrupándolas por familias aromáticas.
Para distinguir los aromas se clasifican las diferentes gamas:
• Los aromas primarios o varietales son muy característicos e identificables, predominan las series florales, frutales, vegetales, minerales y a veces especiadas.
• Los aromas secundarios procedentes de las levaduras, de la transformación del azúcar en alcohol o de la fermentación malolactica son los mas frecuentes y abundantes en los vinos. En esta gama predominan las flores, las frutas, las especias y las notas vegetales.
• Para los aromas de crianza o bouquet las gamas se multiplican: florales, frutales, miel, madera, café, chocolates, y otros.
Una vez la copa esta vacía, la historia aromática no se detiene. Aun hasta la última gota del fondo de la copa dirá alguna cosa.
Análisis de las sensaciones en la boca
Después de analizar los aromas se procede a degustar el vino en boca, para ello se debe beber lentamente una pequeña cantidad de vino. Un buche medido para mantenerlo y removerlo en la boca durante unos
segundos. El primer contacto del vino se nota en los labios y en la punta de la lengua.
Lo más conveniente suele ser utilizar un termómetro para medir la temperatura del vino en la copa, y así memorizar las sensaciones en las diferentes temperaturas. Típicamente se utilizan 10ºC para los blancos, 11ºC para los rosados, y 16ºC para los tintos.
Siempre que los vinos estén calientes se los debe enfriar, y si están a menos de 6ºC no se los debe catar ya que sus aromas serán imperceptibles.
Para saborear el vino se debe pasar una y otra vez por la lengua, apretándolo contra el paladar, para buscar las sensaciones dulces en la punta de la lengua. La menor o mayor graduación alcohólica, se percibe en boca también, porque el alcohol produce una sensación cálida y dulce.
Luego se buscan solo las sensaciones ácidas y amargas, los ácidos se notan en los laterales de la lengua, y los amargos en la parte posterior. Esos sabores amargos se deben a los taninos, donde en el caso de los vinos tintos, los taninos ponen la lengua rasposa y los labios tirantes.
Cuando el vino se calienta en la boca se comienzan a apreciar mas los aromas, ya que la boca y la nariz están íntimamente ligadas.
En la próxima publicación hablaremos más sobre la cata de esta manera podremos ayudarlo a descubrir todas las aromas, texturas y sabores que se pueden encontrar en los vinos.